Del 3 al 19 de Marzo del 2010

Los días sucesivos de la estadía en Lima no han podido ser mejores.

El soporte peruano, formado por Iván, Malena y el resto de la familia no ha sido excelente.

Comenzaron con una visita al Palacio de Gobierno guiada por Marcos y gracias a la gentileza de Tatiana, un paseo por demás completo que luego con Iván completamos con la visita a las catacumbas en el centro histórico de la ciudad.

Luego siguió  el concierto de apoyo al viaje, donde tocaron tres bandas que hicieron las delicias de los presentes. Además de  la comida que fue por demás buena.

La primera banda fue Carpediem, La segunda los Reyes Vagos,

Y por ultimo Giannico. Con varios músicos como Giancarlo, Carlos, Alex, Roberto, Jairo y otros más, recordando algún old hits y algún tema de ellos

La parte culminante fue bajarnos entre algunos una botella completa de pisco que fue bastante embriagadora, terminamos con las ruedas para arriba algunos. Yo no sé como subí la escalera, para ir a la cama.

En otra etapa fue la atención que recibió la Cimarrona por manos de Socopur Lima, donde  Mario Pérez puso todo lo mejor de su equipo en restaurar los problemas que arrastraba la moto. Allí Sergio el mecánico repaso todos los detalles dejando la maquina en óptimas condiciones para el camino.

Luego “el Colorado” armó de nuevo el mataperros dejándolo mejor de lo que estaba.

El agradecimiento a todos ellos, a Guillermo y Carlos Peralta

Quienes lideran esta empresa líder en Perú.

Seguimos bajo la tutela de los Ayala por unos días más, descansando, probando diferentes comidas típicas y fortaleciendo la costilla fisurada.

Decidimos ponernos en camino el sábado 13 rumbo a Ecuador.

De esta manera salimos con rumbo a Huarmey, visitando lugares históricos y viendo hermosas vistas de paisajes y localidades, en algunas con el mar en todo su esplendor.

El tacu-tacu de Tato no colmo las expectativas que llevábamos,

Paso a ser una comida mas, donde la fama no apareció por ningún lado.

La noche la pasamos en Huarmey y al otro día nos sopáramos.

Fue la despedida de unos grandes amigos, desde ahora volvía a estar solo en el camino. Espero algún día corresponder tantas atenciones.

Seguí  rumbo a Lambayeque donde se encontraba la tumba del señor de Cipan, cuando llegue el museo estaba cerrado, por lo que había que esperar hasta el otro día para entrar.

Así  lo hice y pude observar el museo con todos sus trofeos, allí  se observan trece de quince hallazgos originales, de una cultura preincaica.

Ese día me dirigí  a Piura donde en una filial de Socopur le hice algunos retoques a la Cimarrona. Allí fui atendido  de maravilla y siempre bajo la tutela de Mario Pérez, quien siempre hacia las cosas fáciles para nosotros.

Ella durmió  esa noche dentro de las instalaciones de la empresa y pude pasar tranquilo en esa ciudad tan caótica.

En esta zona abundan las motos triciclo donde se traslada todo el mundo en general, el tema que los conductores son en extremo peligrosos pues no respetan nada, además están por todos lados.

Al día siguiente nos dirigimos a Tumbes, ultima parada antes de la frontera con Ecuador.

Tumbes era tanto o mas caótica que Piura, el tráfico pesado en calles angostas es demasiado estresante.

Otra vez a recurrir a Socopur para que la máquina durmiera segura bajo sus instalaciones.

En la mañana salgo dispuesto a cruzar la frontera, El tramite en Perú fue rápido pero la aduana de Ecuador se complico, en Huequillas no tenían computadora. Llegar a este lugar es por demás complicado ya que la gente inunda las calles junto con los cargadores de frutas, haciendo intransitable el camino.

Al fin puedo salir de allí  y me dirijo a Chantas donde se encontraba otra aduana, luego de mucho andar logro poner rumbo a Machala, donde intento cambiar mis soles de manera infructuosa.

Al fin continuo hacia Guayaquil, hago casi doscientos kilómetros dentro de bananeros, los cachos de banana estaban al alcance de la mano todo al correr de la carretera en ambos lados.

Pase muchos parajes donde se veía desgaste y pobreza. Aquí todo esta dolarizado y los dependientes no ganan gran cosa.

Les pagan de 160 a 250 dólares por mes, cuando la canasta básica esta en 400 o 500 dólares.

Cincuenta  kilómetros antes de Guayaquil comienza a llover, por lo que la entrada a esta fue bastante complicado, es una ciudad hermosa, lastima la lluvia que no pude tomar ninguna foto de ella. Conseguí  un hotel por 7 dólares esa noche, no era gran cosa pero confortable.

En la mañana paro a desayunar en una cafetería al costado del camino y de paso dejar pasar la lluvia torrencial de la mañana.

Allí  conozco a Sergio, que atendía con muy buena disposición el lugar, una persona amable que estaba después de un pasado turbio, estaba comenzando a andar el camino del bien.

Nunca es tarde para empezar de nuevo y ojala Sergio pueda en el futuro lograr todos sus objetivos.

Luego de la charla y un café  con leche, tome animo y salí  a enfrentar la lluvia con la meta de llegar a Jipijapa ese día.

Aquí  puedo llenar el tanque con 5 dólares, comer por tres y desayunar por 1.5, esta serian las premisas del cruce de Ecuador.

Al llegar a Jipijapa no estaba el mar por lo cual decido seguir un rato mas hasta encontrarlo.

Así  llego a Puerto Cayo, donde doy una vuelta para reconocerlo, bajo en la playa y me acerco a la orilla. Este era un buen lugar donde  pasar la noche. Cuando me dirigía a la moto me encuentro con un rastafari que estaba sentado en la arena.

Se llamaba Carlos Flores (Tato) en la charla me invito a armar la carpa en su bar, donde tenia lugar y me sugirió comer donde su abuela. Hecho esto me instalo en el bar de Tato. Busco un ciber y hago algunas cosas allí. Acuerdo con el dueño del ciber volver al otro día para usar sus instalaciones. Esa noche use todo el protector contra los mosquitos, eran como animales hambrientos. A la mañana salí  a snorkear y luego  a desayunar en lo de la abuela de Tato.

En la tarde fui a usar el ciber y estaba todo desbaratado, le estaban haciendo el piso nuevo, me había quedado para hacer la reseña y no podía.

Esa noche estaba solo en bar cuando vino Carlos Baque, el dueño del ciber.

  • Esta Tato – me dice
  • No, fue a surfear – contesto
  • Necesitas algo, querías tomar algo? – pregunto
  • Una cerveza, pero solo si me acompañas –responde
  • Dale vamos.
    De esta manera comenzamos a bajar botellas de cervezas, y un dialogo muy jugoso se fue dando.
    Carlos es ingeniero biólogo marino y trabajaba para la parroquia, el brazo político de la alcaldía en Puerto Cayo.
    Allí  nos conto todo lo que hacia, así  como todas las expectativas que tenia para el futuro, de la problemática local y toda la lucha que significaba abrirse paso en estas sociedades.
    Más tarde se acoplo Tato en la charla y las cervezas, hasta que las acabamos.
    Tato es un héroe local, una vez se desbarranco un bus y el fue el que bajo y subió  a todas las personas vivas y muertas de aquel accidente. Escuchar las vivencias de ese momento y el relato de Tato fue increíble.
    De cómo clamaban ayuda los heridos, y los colocaba en camillas y los acompañaba cincuenta metros hasta arriba.
    Un segundo después que saco al último ocupante del bus este se desbarrancó, perdiéndose en el fondo.
    Quisieron darle reconocimientos oficiales, pero Tato nunca fue. Al final de todo me quede un día mas, esa noche me dieron la paliza mas grande de mi vida los mosquitos.
    En la mañana miraba mis pies y no había un lugar donde no hubiesen picado, parecían  que picaban por centímetro cuadrado y no dejaban nada sin cubrir.
    Esa noche Carlos trajo cerdo y lo hice a la parrilla. Como era el cumpleaños del Gato este apareció  con tres casilleros de cerveza para festejar y estuvimos hasta largas horas de grandes charlas junto a otros amigos como los tres”el loco”
    Catuto, Eric hermano de Tato y Marco “ yogur” Sornosa. Con música y con guitarras esa noche fue muy buena compartiendo nuestra visión del mundo y como arreglarlo.
    Estas personas que conocí  en Puerto Cayo que están a la búsqueda de vivencias y su lugar en el mundo, merecen lo mejor en el futuro y podamos vernos otra vez en el camino.
    A la mañana luego de despedirme me dirigí a Santo Domingo.
    Me aleje del mar para entrar en la selva. Las ciudades medianas son bastantes tranquilas y así  estaba Santo Domingo cuando llegue.
    El siguiente día me depararía uno de los mejores tramos de ruta.
    Subir por la cordillera selvática hacia Quito fue uno de los mejores recorridos.
    Estaba a gusto trepando hasta 2600 metros entre acantilados y curvas donde era un placer conducir, la Kodak estaba a full y el camino se hiso larguísimo. Cuando vi desde arriba cuanto tenía que descender para llegar a Quito y luego lo que tenía que subir decidí seguir de largo hasta encontrar un lugar mas apropiado.
    De tardecita pare en una panadería donde conocí a Ramiro Lema, dueño de panadería Don Gato, en Tabacundo.
    El me puso al corriente de todos los lugares interesantes en el camino y de la realidad de estos pequeños pueblos donde llegar a ganar trescientos dólares es todo una odisea.
    Me decidí por parar en Otavalo, un pueblo pequeño de indígenas, donde conocí a David Arias ex técnico de Harley Davinson, esta preparando una tipo Easy Ryder y un montón de maquinas mas. Tiene un taller llamado Custom Bikes Shop donde brinda servicio a toda las maquinas de la policía de carreteras: Susuki 1250, Yamaha 1300.Dios le da pan a quien no tiene dientes. Como dijo Willy tiene el conocimiento empírico puesto en su taller.
    Luego de algunos consejos no des pedimos y me he puesto a terminar esta reseña. Desde Otavalo a 180 kmts de la frontera con Colombia, donde estaré dentro de un rato rumbo a Pasto.
    Un saludo cordial
    Ernesto